El peso mexicano cerró la jornada bursátil cotizándose a 15.80 por dólar, su mejor nivel en más de diez años. Analistas atribuyen la fortaleza de la moneda a la entrada de inversión extranjera directa y las altas tasas de interés del Banco de México.
El sector exportador mexicano ha expresado preocupación por la apreciación del peso, que encarece sus productos en los mercados internacionales. Por otro lado, los consumidores se benefician de precios más bajos en productos importados y viajes al exterior.
Economistas del sector privado proyectan que el peso podría mantenerse en estos niveles durante el resto del año, siempre y cuando las condiciones macroeconómicas globales se mantengan estables y no se presenten choques externos significativos.


